NIGHT #965 “BLANCANIEVES”

Hace muchas eras, los mineros del Monte Rojo fabricaron dos espejos para la bruja Mazara, una reina muy hermosa que maldijo los artilugios antes de morir, decretando así, que uno siempre mostraría la verdad, y el otro mostraría la mentira.

Después de unos años, el espejo de la mentira fue recuperado y resguardado en las minas, al tiempo que el de la verdad se había extraviado entre los reinos; hasta llegar un día, a manos del Rey Bashir luego de derrotar al reino Kethelien en batalla, con el fin de robarle todos sus tesoros. Aquel portento pesaba igual a diez cadáveres apilados, y la maldad de Mazara aún vivía en él, oscureciendo los corazones de quienes se acercaran a leer la inscripción de su marco de oro sólido: “Espejo, espejo, que estás en el muro, respóndeme sólo una cosa; ¿quién de todas es la más hermosa?”.

La noche más fría de aquel invierno, Isalia, la esposa de Bashir, dio a luz a una niña muy hermosa; tez blanca como la nieve, labios rojos como la sangre, y cabello tan negro como sólo las hadas de las cuevas poseían. La llamaron Blancanieves.

Pasaron 17 años. Un día, Litzalia entró a la recámara de la Reina, su hermana; pero al hallarse sola, se tomó un tiempo corto para examinar el enorme espejo que yacía en la pared, se aproximó, y tuvo curiosidad por leer en alto la frase tallada: “Espejo, espejo, que estás en el muro, respóndeme sólo una cosa; ¿quién de todas es la más hermosa?”, a lo que el espejo respondió: “Tú, Litzalia, eres muy bella, pero Isalia, lo es más que una estrella”. Presto, el corazón de la dama empezó a oscurecerse, y envidió tanto a su hermana, que durante la siguiente luna llena, dio a beber a su hermana una infusión mezclada con veneno de nagrántulas; criaturas ponzoñosas color rojo, que corrían así como hacen las arañas, y logró matarla.

No transcurrió mucho tiempo, y el poder de Mazara logró hacer día con día más bella a la asesina, hasta que, Bashir finalmente olvidó su pena, y encantado por la hermosura de Litzalia, la convirtió en su esposa. Fue entonces, que durante la noche de bodas, la nueva Emperatriz le entregó a su esposo una lámpara de cristales azules, y le pidió que la encendiera; al hacerlo, el Rey desapareció entre un fuego teñido en colores zafiros. La Gobernante, volteó hacia su reflejo, y preguntó de nuevo el mismo conjuro, mas sin embargo, la respuesta fue diferente: “Blancanieves es la más hermosa”, y con ello, decenas de nagrántulas salieron del reflejo, y al tocar el suelo, tomaron la forma de las más deliciosas manzanas.

Durante la cena, Litzalia las puso aquella fruta en la mesa, y cuando Blancanieves terminó de convencerse de que su padre no estaba porque había salido de emergencia, la nagrántula que traía en la mano, le inyectó su veneno, y la princesa cayó como muerta; nadie más se dio cuenta de ello.

Antes de salir el sol, la Reina misma abandonó a Blancanieves en el Bosque de Tunebro, y creyendo que ahí se extraviaría, volvió al castillo. Sin embargo, los enanos mineros, habían estado vigilándola, pues el espejo de la mentira mostraba todo aquello que reflejaba su hermano reflejo. Además de permitir pasar entre sí, como si fueran puertas.

Robledo, el más anciano de los enanos, envió a su amigo Brot, un cazador muy hábil, para rescatar a Blancanieves, quien al encontrarla, se maravilló tanto con su hermosura, que lloró por la desgracia de la doncella todo el camino de regreso, hasta llevarla a las cavernas donde estaban los tesoros. Al dejarla en el suelo, la besó en los labios, como si supiera que nunca más la volvería a ver; y Blancanieves abrió los ojos de nuevo.

Los enanos le contaron sobre la maldad de su madrastra, y sobre el encanto de los espejos; revelándole que debía destruir el que Litzalia poseía; la princesa tomó entonces una espada, y en el momento justo en el que vio a través del espejo de la mentira, a la Reina, cuestionando: “Espejo, espejo, que estás en el muro, respóndeme sólo una cosa; ¿quién de todas es la más hermosa?”, la respuesta no tuvo tiempo de ser proferida, al atravesar Blancanieves el reflejo, y quedar frente a su tía. “Tu maldad termina aquí”, le dijo al tiempo en que volvía todas sus fuerzas hacia el objeto tras ella; para destruirlo de un solo golpe, y con él, la magia siniestra de la belleza. Presto, la juventud de Litzalia cayó con aplomo como aquellos mil trozos, quedando tan débil y encorvada, que nunca más pudo mirar a nadie a los ojos.

Después de ello, los enanos revelaron a Blancanieves que tenían resguardado al Rey, quien había llegado a las cavernas a través del otro espejo; sin embargo, el poder oscuro había borrado de su memoria todo sobre cuanto sabía sobre el reino y su hija, dejándolo aprisionado en la apariencia de un anciano.

Fue así que Blancanieves, como la nueva Emperatriz, durante algunos años más procuró que a su padre no le faltara nada, hasta que un día hubo cerrado los ojos para siempre.

Fin.

@Noxander / #GlowingTonight

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